El origen de las tensiones

Hay muchas razones por las que nuestro cuerpo puede verse desalineado y sufrir distintos trastornos por ello. Sólo es necesario que observes un poco a tu alrededor, verás cuerpos con las formas más diversas, actitudes posturales que te resultarán más familiares y otras algo más extrañas. Todos esos cuerpos luchan por vivir con cierto equilibrio, es una lucha diaria que se libra en silencio. Se trata de mantenerse en pie con el mínimo esfuerzo.  Aparentemente resulta sencillo pero en realidad es algo muy complejo, todos estamos más o menos "atrapados" en esta lucha. 




En primer lugar hay que decir que nuestra estructura corporal se encuentra en evolución. Vivimos en una continua adaptación al medio y uno de los pasos más importantes que hemos dado en esta evolución, ha sido pasar de andar a cuatro patas a mantenernos en bipedestación.

Para tomar consciencia de este proceso te sugiero que observes las primeras etapas que vive un bebé. Es algo muy hermoso que no deberíamos olvidar nunca. Cuando todavía apenas puede sujetar su cabecita y moverse, cuando empieza a poder voltearse, más tarde a reptar, después a gatear y luego con su propia habilidad ponerse de pie y caminar. Es un proceso en el que se encuentra dicha evolución.

Es muy importante que lleguemos a completar estas etapas de manera progresiva sin omitir ninguna. El bebé ha de tener la oportunidad de recrearse en ellas para desarrollar las habilidades necesarias que le permitan pasar a la siguiente etapa. Los adultos tenemos la responsabilidad de no interrumpir o apresurar este proceso.

En estas primeras etapas pueden gestarse muchos de los desequilibrios que luego podemos llegar a sufrir en otras edades. Una buena aplicación de la psicomotricidad sería suficiente para evitar gran parte de dichos desequilibrios.  No podemos hablar de la tensión como algo inadecuado. Forma parte de nuestra vida, ella es la que nos permite crear respuestas y pasar a la acción. El problema aparece cuando hay un exceso de tensión y éste se hace crónico; nuestros tejidos son víctimas de este exceeso y con el tiempo pasan a estar retraídos o endurecidos. En una situación de peligro, el nievel de tensión aumenta de manera refleja, este es un mecanismo que nuestro organismo posee para defenderse o escapar de dichos peligros. Si cuando termina el peligro viene la relajación, no habrá ningún problema. El problema empieza cuando la tensión permanece y no nos damos cuenta de ello. Muchas veces el exceso de tensión tiene su origen en miedos de los que podemos ser conscientes o no, a veces hay peligros que solo están en nuestra fantasía y en estos casos la reacción corporal sigue siendo la misma. Es fácil que lleguemos a experimentar situaciones de estrés más o menos prolongados donde el aumento de tensión permanezca duranto cierto tiempo. También es posible que esta respuesta se convierta en un hábito para nosotros sin tener ya una causa justificada. Ida Rolf sugiere la idea de que nuestro cuerpo se sostiene en el espacio como una serie de bloques apilados unos con otros. Cuando éstos se encuentran bien alineados, la fuerza de la gravedad les atraviesa fácilmente , pero cuando alguno de ellos está desalineado siempre se hace necesaria una fuerza muscular compensatoria que intentará resolver este desequilibrio. Son este tipo de tensiones las que, si se hacen crónicas, llegan a bloquear el buen funcionamiento de nuestra estructura corporal. Una de las causas de los desalineamientos corporales se encuentran en la imitación. Una vez que, más o menos, hemos aprendido a desenvolvernos básicamente a nivel de nuestra motricidad, lo que hacemos a continuación es tomar referencias de nuestro entorno. Normalmente imitamos a las personas que amamos y que cuidad de nosotros, de esta manera reproducimos también sus gestos y actitudes posturales. Mas tarde haremos lo mismo con los modelos y mitos que nos presenta la sociedad. Tristemente nos apropiamos de sus desequilibrios y al mismo tiempo surgen toda una serie de tensiones para compensarlos. La adolescencia es la etapa en la que pasamos de poseer una identidad familiar más o menos bien constituida, a intentar construir una identidad en lo social. La inseguridad que experimentamos la mayoría de nosotros en ese tránsito, facilita la adquisición de actitudes posturales y patrones de tensión particulares, de lo que no siempre nos liberamos fácilmente en las etapas siguientes.  Gododelieve Denys-Struyf afirma que el origen de las tensiones se encuentran en las pulsiones psico-comportamentales que cada uno experimentamos. Estas pulsiones provocan reacciones de defensa a nivel de nuestras cadenas musculares, que si se instalan de manera permanente representarán para nosotros una limitación o condicionamiento.  Wilhem Reich fue el primer psicoanalista que relacionó el cuerpo con los proceso mentales. Descubrió que los conflictos y bloqueos psicoemocionales residían en el tejido muscular y que al mismo tiempo que constituimos nuestro carácter, creamos una "coraza muscular" con la que protegernos. El inconveniente se encuentra en que esta coraza llega a impedir el libre fluir de la energía psico-emocional de nuestro cuerpo-mente. Alexander Lowen, uno de los herederos de estas ideas y creador de la Bioenergética describe claramente este proceso en una de sus obras: " Los proceso energéticos del cuerpo están relacionados con el estado de viveza del cuerpo. Cuanto más vivo esté uno, más energía tendrá, y viceversa. La rigidez o la tensión crónica disminuyen nuestra viveza, y menguan nuestra energía. Es el nacer cuando un organismo se encuentra en su estado más vivo y fluido. No podemos evitar la rigidez que viene de la edad. Lo que podemos evitar es la rigidez debida a las tensiones musculares crónicas que resultan de conflictos emocionales no resueltos.




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